Aprovechando los días de vacaciones, el buen tiempo y las largas horas de sol, he estado preparando la mudanza. En un dominio nuevo, que engloba el blog personal y el de cocina. Acabado de amueblar hace apenas unos días, cacerolas, sartenes y utensilios incluidos, allí se va a continuar elaborando platos sencillos y sabrosos. Sin estrellas y sin michelines. Si os parece, allí nos vemos.
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Desde hace 28 años Alain Senderens ostenta las míticas tres estrellas de la guía Michelin al frente de su restaurante, Lucas Carton, en pleno centro de París. En su carta aparecen platos de alta cocina que han hecho la reputación de un local de diseño modernista y que exhibe las mejores maderas adornando sus paredes. Para Senderens, especialista en aconsejar el vino preciso para cada plato, su local está condenado a servir comidas a entre 300 y 400 euros por persona. Pero él dice que tiene ganas de hacer otra cocina, y de hacerla de otra manera. Que renuncia a sus tres estrellas. Pero esa renuncia es en vano. Son los inspectores de la guía quienes las otorgan o retiran, precisa Michelin.
Lo cierto es que, si el próximo mes de setiembre Senderens reabre su local con más mesas, cristalería más sencilla, menos personal en sala y en la cocina e incluyendo en la carta 'un plato sublime hecho con un producto estimado tan poco noble como la sardina', la degradación no tardará en producirse. El gran cocinero señala:"En estos locales se hace mucho teatro. Tienen poco que ver con la vida real. Es un sistema que me parece un poco pasado de moda". Él no ha podido dejar de constatar que los locales que pueden satisfacer las exigencias de un tres estrellas hoy aparecen casi irremediablemente condenados a ser un elemento de reclamo de un gran palace.
Antes de Senderens, Joël Robuchon también abandonó su tres estrellas para ensayar fórmulas menos costosas y más informales. Otros, como Paul Bocuse o Guy Savoy han abierto cerca de su restaurante de gran lujo y prestigio un bistrot confortable a precio asequible.
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Recojo (por segunda vez) un testigo musical, para que ruede la rueda, aunque me voy a permitir la licencia de relacionarlo con la cocina, y de pasarlo sólo a cocineros. Que nadie se lo tome a mal. El anterior lo recogí y lo pasé aquí por si a alguien le interesa.
Testigo recibido de
Lya
Tamaño total de los archivos de música en mi ordenador
En la cocina no tengo ordenador, ya querría yo, pero sí un magnífico equipo en el que puedo escuchar los cientos de vinilos y Cds que hay en casa.
Último disco que me compré
Yo no compro discos, prefiero comprar libros, aunque en casa entran muchos. El último ha sido (esta mañana) el que pongo en la respuesta siguiente.
Canción que estoy escuchando
Ahora mismo ninguna, pero mientras preparaba la comida, unos riquísimos macarrones, escuchaba 'Il canto de malavita' La música della mafia.
Cinco canciones que escucho un montón o que tienen algún significado para mí
Las bandas sonoras de cinco películas que tienen mucho que ver con cocinas.
La grande bouffe de Philippe Sarde.
Como agua para chocolate de Leo Brower.
El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante de Michael Nyman.
Tomates verdes fritos de Thomas Newman.
El festín de Babette de Per Horgard.
Cinco personas a las que le paso el testigo
El cocinillas
Dulce Julián
Cocinando
Gourmet
Pepeltenso
Seguro, seguro, que les salen más sabrosas que a mí.
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Le pido prestado a Carme Ruscalleda tanto el título del post como las palabras siguientes: "Por formación profesional y al mismo tiempo familiar, mantengo que los individuos somos más felices y emprendedores, o tristes y desafortunados en función de lo que comemos. (...) A mi entender, la cocina ha de ser siempre la máxima expresión de unos productos que no sólo nos alimentan, nos mantienen sanos y en buena forma, sino que, además, me atrevo a añadir, nos ayudan a vivir más felices."
Con este blog, con lo que iré publicando en este blog, pretenderemos, los cocineros a los que vaya copiando y yo misma, no sólo ayudar, sino homenajear al miembro de la familia responsable de la cocina de la casa, personaje que, en el anonimato, es el que hace la compra, cocina, pone la mesa, sirve la comida o la cena y seguramente, en muchos casos, es también quien friega los platos.
servido por Amanda
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