
Aunque a mí particularmente me gusta más de bogavante, a petición popular, la hacemos con langosta. Eso sí, la voy a preparar a la brasa, porque está más rica que hervida.
Ése, pues, va a ser el ingrediente principal, que no el único. Porque le voy a poner verduras (me gustan las comidas de plato único). Patatas nuevas, hervidas con piel, peladas cuando se enfríen y cortadas a tacos no muy pequeños. Alcachofas hervidas, bien peladas, se queda justo el corazón, cortadas en cuatro trozos. La base de las ensaladas: lechuga, escarola, hoja de roble, endivia... admite todo. Unos tomatitos cherry partidos por la mitad para decorar y dar un poco de color. ¿La naranja? Para la salsa, claro. Mezclado el zumo con mantequilla diluida. Aromatizada con estragón y cebollino. ¿Sal? ¿Pimienta? Al gusto. Yo no suelo ponerle.
No se pone la langosta entera. Hay que pelarla, sacar la carne y filetearla.
Un buen blanco (Penedés son mis favoritos), muy frío, y a la mesa.
Otro día, más.

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